Pensar en qué escribirás es buen ejercicio.
De tí, por tí, contigo, para tí.
Ni idea, espero paciente y me causa gracia este estado de falso sosiego, cuando quiero pedirte a gritos que apures al teclado, respiro profundo y considero que no ha de ser sencillo externar pensamiento, sentimiento e historia, le llamas caja de Pandora. Y sí, resulta que al escribir, destapamos lo que en esencia y espíritu somos, porque es el único recurso con el que cuenta quien se atreve a plasmar en signos gráficos las manifestaciones de ser él mismo, al romper huellas y cadenas heredadas o adquiridas. Festejo tu valentía. No sé cuánto esfuerzo ha de requerirte; leerte valdrá la pena.
Por lo pronto, tu huella literaria es densa.